venerdì 12 marzo 2010

Words can be deadlier than guns...

Antes que nada, ya sé que llevo demasiado tiempo sin escribir pero lo importante es que aquí estoy de nuevo. El día de hoy les quiero hablar sobre el poder que tienen las palabras y cómo, a veces, no pensamos en qué tanto pueden afectar a las personas a las que le dirigimos éstas. Una palabra puede alentar a una persona pero, a la vez, la puede marcar permanentemente.

Story time:
Juanito está tomando café y platicando con una amiga que le está contando una serie de problemas que tiene en el momento. Resulta que su amiga está pasando por, posiblemente, la peor época que ha vivido en toda su vida y todo le sale mal. Juanito, harto de oír sus comentarios negativos y típicos de una persona de baja autoestima, le dice que simplemente ella es un fracaso y que así lo acepte. Hay cosas que ella no puede hacer y que, contra eso, no puede hacer nada. Su amiga cayó en depresión por los próximos 3 meses y aún, hoy en día, se considera un fracaso.

Realmente, hay maneras de decir las cosas, tal vez Juanito, en la historia anterior, quizo decirle que no se preocupara, que hay cosas que simplemente solos no podemos realizar correctamente pero otras que sí. Obviamente, la manera en que expresó dicho comentario no fue la correcta. Fueron palabras extremadamente fuertes y sin tacto alguno.
Qué hubiera pasado si le dice: "Oye sabes qué? Todos tenemos altos y bajos en esta vida... Tu sigue adelante y vas a ver cómo las cosas salen bien"? Realmente decirle ésto no le costaba nada a Juanito, pero para su amiga iba a sentirse como que le quitaron un gran peso de encima.

A lo que voy con lo anterior es que debemos medir nuestras palabras, pensar en los daños que pueden ocasionar y cómo poder minimizarlos. Balancea tus palabras de tal modo que lo que salga de tu boca sea una mano de ayuda para las personas que te escuchan. No se vale decir que simplemente te salió así decirlo y no podías hacer nada al respecto. La inteligencia emocional es algo muy importante en el ser humano, todos tenemos autocontrol y es necesario ejercerlo para poder vivir pacíficamente en una sociedad.

En conclusión, y para mantener el post breve, nuestras palabras son el arma más fuerte que tiene el mundo. Las palabras correctas pueden llevar a una persona al éxito, mientras que las incorrectas la pueden llevar a la perdición. Piensa dos veces antes de decirle algo a alguien, y más si es a alguien a quien aprecias porque realmente podrías terminar hiriendo a esa persona sin ser realmente ese tu objetivo. Talk with your brain, not with your mouth.

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